No me he metido a fondo en los negocios y no me gustó ni la tele ni la Federación

Hace dos años, en la Quebrantahuesos, la marcha cicloturista más multitudinaria en España, de 200 kilómetros, Miguel Indurain atacó justo en la salida de Sabiñánigo y aguantó escapado hasta el tercero de los cuatro puertos de la prueba. A sus 51 años, con unos kilos de más, aún fue capaz de poner la carrera patas arriba y de obligar a los jóvenes e ilustres participantes a un sobreesfuerzo. Cuando recuerda la anécdota, siempre tan sosegado, siempre tan discreto, ríe y admite: “Me calenté un poco”. “El nervio de la competición ya no es el mismo. Corro tranquilamente seis o siete carreras al año, pero si me encuentro bien o si me pasa alguno, me pico. Es inevitable”, reconoce Indurain en Barcelona, donde este domingo, como embajador del Banco Santander, participará en el triatlón de la ciudad de una forma extraña.

Otros años se aliaba con Mireia Belmonte y Abel Antón para entre los tres completar (y ganar) la distancia sprint de la prueba. Esta vez los tres se han buscado a dos atletas populares cada uno para formar tres equipos distintos y competir entre ellos. “Si en mi época hubiera estado de moda el triatlón seguro que lo hubiera probado, pero ahora ya no me haciendo uno completo. De joven hice atletismo y me podría defender, pero en natación me tiro al agua y de ahí no me muevo. Soy de secano”, reconoce el vencedor de cinco Tours con un reposo que resume su vida actual. Con el apoyo de varios patrocinadores, se dedica a disfrutar de la bicicleta y poco más. “No me he metido muy a fondo en los negocios y el resto de opciones… Probé ser comentarista deportivo y no me gustó, probé en la Federación y no me gustó. Tengo una vida tranquila”, comenta.

 

“Soy feliz saliendo en bici. Voy solo o en grupeta, por la mañana o por la tarde, cuando me apetece. No hago unos kilómetros fijos a la semana ni tengo un planning. Si quiero, salgo el martes y si no, el miércoles”, explica tras entrenar con un grupo de periodistas por la sierra de Collserola: él marcando el ritmo delante; el resto, detrás como podían. “¡Se me va a quedar corto el año!”, bromeaba sobre su prodigioso estado de forma, más descubriendo sus costumbres. En invierno, durante casi seis meses, Indurain guarda su bicicleta en su casa de Pamplona y, sin practicar ningún deporte durante el parón, vuelve a pedalear cuando sale el sol. Pese a esa práctica, este año ha podido completar con éxito pruebas cicloturistas exigentes como la Mallorca 312 y la propia Quebrantahuesos y el domingo 15 se presentará en la Vuelta Cicloturista a Ibiza junto a uno de sus antiguos rivales, Claudio Chiappucci.

“Es bonito ver a ex compañeros. Con muchos de ellos mantengo el contacto y cuando voy a la Vuelta o al Tour veo al resto. Hay pocos que se hayan ‘perdido’… Alex Zulle, por ejemplo, no sé qué hace”, expone Induráin, que con su tranquilidad parece rebajar cualquier conflicto. ¿Crisis en el ciclismo español tras la retirada de Alberto Contador. “No, van saliendo carreras y equipos y, así, aparecerán jóvenes. Y mientras estos años veo a Landa capaz de ocupar ese vacío. Hay que tener cautela, pero puede discutirle un Tour a Chris Froome, claro que sí”. ¿El desafió independentista del Govern de Cataluña? “No me gusta lo que veo en la calle y los que mandan deberían arreglar las cosas. Tienen que ser buenos dirigentes y si no consiguen calmar las aguas, pues habrá que votar a otros”.

Fuente: El Mundo